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La Artista
Obra Pictorica
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Exhibición
El caos tiene su equilibrio en el lienzo
Marzo 10 de 2007

Cuadros como ‘Gaya y Urano’, de la caleña Carolina Jaramillo, hacen parte de la muestra ‘El equilibrio del caos’, serie en gran formato que se distingue por piezas llenas de texturas y mucho colorido.

El color, la abstracción y las texturas distinguen la obra de esta caleña que ha expuesto en galerías de Miami.

‘El equilibrio del caos’, ese que va desde el momento mismo de la catástrofe y la confusión, que luego se transforma gradualmente hasta el orden armonioso, es plasmado en el lienzo por Carolina Jaramillo. Su obra, una propuesta llena de color y abstracción es una invitación a los sentidos, a un goce estético que a veces tienta al espectador a palpar cada uno de sus cuadros para sentir las texturas que crea. “La pintura es el medio de expresión más íntimo que encuentro para dar a conocer los sentimientos, las sensaciones, la dualidad del ser humano que es tan complejo”, manifiesta Carolina Jaramillo.

Su serie ‘El equilibrio del caos’ que estará a disposición del público en la biblioteca de la Clínica Valle del Lili “es una historia basada en sentimientos y sensaciones. Mi obra es sensorial por las formas, los tamaños, las composiciones, las texturas y el manejo de materiales como el yeso, hierro, puntillas, arena, arcilla, madera, tornillos, repuestos, cualquier cosa que me dé una textura que invita a una emocionalidad”, dice esta caleña.

La creadora, que define su obra como arte ecléctico, asegura que cada uno de sus cuadros “tienen una forma oculta y quien logre identificarla, va a conocer la obra como tal”. Carolina Jaramillo, quien ha exhibido su creación en Miami en las galerías Elipse y de Diego Victoria, tiene en sus obras algo de influencia de la naturaleza, pero ella asegura que los principales protagonistas son los materiales.

Artista empírica, formada a punta de investigación y experimentación, Jaramillo se inició en el campo pictórico hace 18 años realizando bodegones en gran formato, primero con el pastel y luego con el acrílico. En ese proceso se encontró con el abstracto, campo en el que ella considera no hay límites para la creación. Alumna de Matilde Zuluaga y ahora del maestro Juan Fernando Polo con el cual está aprendiendo a explorar la figura humana, esta joven creadora asegura que lo mejor de ser una artista empírica es conocer todos los materiales y “no tener miedo de enfrentarme a ellos”.

Comenta incluso que el hecho de no pasar por una academia de artes le ha permitido plantearse un reto creativo, ya que “el limitante más grande que uno puede tener cuando es autodidacta es uno mismo”. Por eso no se cansa de explorar, de deleitarse en una ferretería con la cantidad de materiales que ahí puede encontrar para darles texturas a sus cuadros: pegantes, pinturas, tuercas, en fin, cientos de elementos que le dan al caos equilibrio en el lienzo.

Artes plásticas
Dos estilos, una sola protesta
Octubre 04 de 2007

La más reciente muestra de María Fernanda C. Cuartas (izquierda en la foto) se llamó La Dis-pareja; mientras que la de Carolina Jaramillo se tituló El Culto al Sol. Estas dos artistas autodidactas han expuesto juntas en Cali en las galerías del Hotel Intercontinental y del Club Colombia.

Dos pintoras autodidactas se quejan de la ‘rosca’ con la que se maneja el arte. Carolina Jaramillo y María Fernanda C. Cuartas critican la falta de oportunidades para los nuevos artistas.

Por: Meryt Montiel Lugo Subeditora de Vivir

Son como el agua y el aceite. Carolina Jaramillo es la rubia, María Fernanda C. Cuartas, la morena. La primera se inclinó por la pintura abstracta, la segunda, por la figurativa. Desde el colegio, Carolina ha sido líder, juiciosa, estable, tranquila. Estratega. María Fernanda, revolucionaria, rebelde, intensa, hiperactiva. Es la encarnación de la persistencia. Mientras que Carolina a través de sus pinturas quiere expresar los conflictos internos de la condición humana, María Fernanda refleja situaciones de la vida externa.
Son seres tan distintos que a la vez se complementan. Y la unión profesional de estas dos artistas caleñas desde enero pasado las ha conducido a obtener importantes logros. No sólo hacen parte del libro Cien Artistas Contemporáneos Internacionales, publicado por la Biblioteca de Artistas de las Comunidades Europeas, cuyos 5.000 ejemplares llegan a los círculos más altos del arte y la cultura del mundo, sino que fueron invitadas a exponer, desde el 12 de octubre en el Museo de las Américas, en Miami, en la muestra Herencia Hispana.
Carolina llevará El Alma del Pueblo, obra de su serie El Culto al Sol; María Fernanda, Mi Propia Voluntad, de su colección La Dis-pareja. Ambas se exhibieron recientemente en el Club Colombia con gran aceptación. Todo esto, sin contar que han compartido sala en exhibición permanente en Elite Art Editions en Miami, lo mismo que en la muestra Woman for a Cause in the Arts, donde junto a otras doce artistas, fueron invitadas a plasmar la problemática del cáncer de mama.
Pero estas conquistas y las obtenidas en Cali no han sido fáciles, ya que, como aseguran, el camino artístico se les complica más por ser autodidactas y no pertenecer a ninguna escuela ni a ninguna ‘rosca’. Y es que si hay algo que tienen en común, además de su talento y las ganas de explorar y surgir, es que no se inhiben para expresarse sobre diferentes temas que les incumbe como artistas.
Trabajo en equipo. Carolina: Desde que nos conocimos empezamos a hacer buen equipo. María F: Hubo empatía, nada de envidias. Jamás pensamos, ésta se me va llevar los clientes. Somos dos mundos aparte, pero unimos fuerzas.
Autodidactas María F: Soy autodidacta, no baso mi pintura en ninguna escuela. Plasmo en el lienzo lo que siento. El amor es mi debilidad. Después de Las Cortesanas, mujeres rechazadas por la sociedad, he exhibido La Dis-pareja, cuya temática son los problemas que ocurren en una convivencia de pareja. Carolina: En enero hice El Equilibrio del Caos y ahora presento El Culto al Sol, donde plasmo cómo este astro ha sido diosificado y recreado en distintas leyendas de diferentes culturas.

Vivir del arte Carolina: No vivo del todo del arte, éste es un camino muy duro y solitario. Por eso trato de traer mi experiencia laboral de mercadeo al arte, para explotarlo y hacer un nombre. María F: Vivo del arte. La infraestructura de esta carrera la sostengo con esto, así como todas las cosas de mi vida diaria.
Tocando puertas Carolina: María Fernanda empezó a darse a conocer antes que yo. De ella he aprendido y ambas sabemos que hay que tocar puertas. El problema es que como somos autodidactas nos piden escuela y creo que para ser pintor uno no tiene que haber pasado por una. María F: La escuela es importante, así como la experiencia y la trayectoria. Uno mismo puede hacerse su camino.
Reconocimiento Carolina: He hechos dos exposiciones en EE.UU. y eso me ha ayudado para que aquí me abran las puertas. Allá creyeron en mí sin haber tenido ningún recorrido. Cuando se tiene reconocimiento en otra parte entonces sí lo reconocen aquí. María F: ¿Por qué todo aquí tiene que manejarse con ‘roscas’? Las Gatas de Tejada las hicieron los pintores que ya están arriba. ¿Y dónde está el nuevo talento? ¿Por qué darle las oportunidades a los que ya están recontrareconocidos? Si a uno le dieran más oportunidades se incentivaría más. Carolina: Por eso tocamos las puertas de los medios para gritar: ¡Hey, oigan, existimos! Estamos haciendo cosas interesantes, queremos mostrar nuestra vida, nuestra pasión

Zona franca. Por: Jorge Restrepo Potes.
Carolina Jaramillo
Septiembre 10 de 2009

Si la pintura fuera imitación de la naturaleza, el arte de la pintura hubiera muerto por asfixia. No habría podido resistir a la competencia de la fotografía, que no sólo copia las cosas sino que las retrata, o sea que las reproduce en sus mínimos detalles. Pero después la técnica se encarnizó contra los pintores y llegó el cine, que no sólo hace salir a los hombres del marco, sino que los hace caminar, hacer el amor, jugar fútbol y matar gente. Pero el arte, y con él la pintura, ha sobrevivido. En un salón del Consulado de Colombia en Miami -por cierto cuenta con hermosa sede, con motivo de la celebración del 20 de julio último, invitado por la artista, asistí a la apertura de la exposición de cuadros de Carolina Jaramillo, con nutrida concurrencia. Carolina Jaramillo es una caleña que, luego de cursar las carreras de ingeniería industrial y administración de empresas, descubrió que lo suyo era la pintura y de manera autodidacta a ella se dedicó, trasladando a las telas todas las vivencias de su espíritu selecto, y asumió que el arte es una creación íntima del artista, como el perfume es una creación entrañable de las flores.
De las formas, de las luces, de los colores, el artista sólo toma aquello que le parece indispensable para crear un producto nuevo y muy suyo, y por eso, si la flor es una creación de la naturaleza, el arte es una recreación de la creación. Que, desde luego, exige un tremendo esfuerzo espiritual, dada la mezquindad de medios de que dispone el pintor, frente a la inmensidad de medios de que dispone la naturaleza. Piénsese únicamente en la luz, que es el alma del universo y por la cual existen líneas, colores, formas y distancias. El mayor poder de refracción que puede tener un objeto en el mundo es una hoja de papel en blanco, y compárese su luminosidad con la que puede tener el mundo a pleno medio día, o siquiera en una tarde lluviosa.
Ningún color de los que se emplean en pintura tiene la capacidad de reflejo de una tarjeta de visita, y por eso unos, como Leonardo, buscaron el máximo de impresión de la luz en el claroscuro; otros, como Tiziano, en la gradación de colores; otros en la concentración de la luz sobre un determinado punto, como Caravaggio; otros, como los impresionistas franceses, en lograr que la fusión de colores se realizase en la retina antes que en la paleta, y así llenaron sus telas de minúsculas líneas y puntos de colores sin mezcla, en forma que, a la distancia, evocaran en nosotros más aproximadamente los fenómenos de la naturaleza luminosa.

Pero volvamos a Carolina Jaramillo. Antes de la muestra en Miami, ha tenido exposiciones exitosas en Suecia, Nueva York, Las Vegas, en el Club Colombia de Cali, en la Fundación Valle del Lili y tiene varias programadas en Barcelona y otra próxima en el Club Colombia. Su trabajo ha sido reconocido y su nombre aparece en diversas publicaciones sobre pinturas que se editan en América y Europa.

Con el ánima abierta a todas las manifestaciones de la cultura, Carolina Jaramillo pasea con propiedad por la alta literatura y la filosofía. Como coterráneo suyo, le rindo tributo de admiración a esta mujer que está llamada a figurar entre los más sobresalientes pintores colombianos. Estoy seguro de que llegará lejos, porque lo que plasma en sus obras tiene el sello inconfundible de la belleza.

 

Gracias por su visita, sus comentarios son bienvenidos!

 

 
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